La inteligencia artificial ha sido presentada como una herramienta para traders y desarrolladores cripto. Pero en 2026, se ha convertido en un arma de doble filo. Por un lado, ayuda a detectar fallas críticas antes de que sean explotadas. Por otro, permite a los atacantes hackear protocolos, billeteras y plataformas a una velocidad y escala sin precedentes. En este artículo, revisamos esta nueva amenaza, sus ejemplos más significativos del año y las mejores prácticas para proteger sus activos.